lunes, 20 de agosto de 2012

Return.

La luz de la mañana intentaba abrirse paso a través de las pequeñas rejillas de la persiana del cuarto. Sus ojos se entreabrieron, despacio, buscando la razón de la interrupción de su sueño. Pestañearon al contacto directo con la luz, mientras que la cabeza empezaba darle vueltas. Intentó incorporarse en la cama, pero lo único que consiguió fue marearse más. A su memoria acudieron retales de recuerdos de la noche anterior, pero estaban tan diluidos en alcohol que no conseguía verlos con claridad.

Se dio la vuelta en la cama, tapándose su cuerpo semidesnudo con la fina sábana de algodón. Creyó que tendría más espacio, por lo que estiró los brazos abarcando todo el colchón. Sin embargo, algo interrumpió su trayectoria. Las yemas de los dedos palparon un torso caliente y desnudo, que se agitaba tranquilamente arriba y abajo. Los ojos se le abrieron repentinamente, asustados, sorprendidos. Levantó la cabeza conteniendo la respiración, hasta que consiguió verle del todo. Dormía plácidamente, los rasgos de su cara estaban relajados y la respiración era constante y tranquila. Ella recorrió su cuerpo con la mirada, y advirtió que estaba totalmente desnudo. Ahogó una exclamación e intentó apartarse de él, tapándose el cuerpo con la fina sábana de algodón. Intentó con todas sus fuerzas recordar lo que había sucedido la noche anterior, pero no era capaz de acordarse de nada. Actuó con rapidez, pero sin hacer el menor ruido. Buscó su ropa y se vistió, siempre con el ojo puesto en él, procurando no despertarle. Tuvo que reconocer que era guapo: la nariz chata, el rostro cuadrado y el pelo negro. Le hubiera gustado ver sus ojos.

Salió de la habitación con pasos seguros y silenciosos, y no aceleró su marcha hasta que no llegó a la calle. Notó el frío del aire afilado como un cuchillo mientras caminaba a lo largo de la calle, dejando atrás la casa del chico desnudo. Mientras se alejaba de aquel lugar se prometió a sí misma que no le volvería a ocurrir jamás. Se abrazó a sí misma, intentando darse calor. Oyó un sonido ahogado dentro de su bolso, por lo que lo abrió y examinó su móvil. El iconito que la avisaba de que tenía un nuevo mensaje de texto parpadeaba en la pantalla. Sonrió y giró sobre sus pasos.

El chico se había despertado.